Carta de un bebé al mundo

Querido mundo,

Me quedan nueve meses para verte y ahora estoy comenzando a crecer en un entorno acuoso, muy cálido, dónde recibo nutrientes y mi cuerpo está protegido dentro de otro, cada instante de lo que vosotros llamáis día.

Esta profunda unión psicofísica junto con el progresivo desarrollo de mis sentidos (gusto, tacto, vista, olfato, oído) posibilitan que YO perciba lo que SIENTE mi mamá. Oigo el tambor del latido de su corazón,  percibo la aceleración de la presión sanguínea y recibo lo que su cuerpo genere, como las hormonas del estrés o las de la tranquilidad. Aquí dentro puedo volver a relajarme si oigo su voz tranquilizándome después de algún sobresalto.

carta de un bebe al mundo

Los bebés ya en el útero son sensibles y conscientes y perciben los estados emocionales de la madre registrando fisiológicamente la seguridad o el peligro. El tipo y cantidad de estas experiencias  configuran las primeras percepciones de cómo es estar en el mundo. Influyen en su temperamento innato sensibilizando su sistema nervioso para protegerse ante un mundo peligroso o para relajarse ante un mundo seguro y predecible.

Cuando va quedando menos para nacer yo aún no soy consciente de que soy un SER distinto a mamá y esto no ocurre hasta pasados unos cuantos meses de ver la luz del mundo al que voy a llegar. Comenzaré poco a poco a reconocerme a través de la unión de mi cuerpo con su cuerpo. Y lo sentiré por medio de mi sensible sentido del tacto.

El contacto es dentro y fuera del útero el principal nutriente emocional que proporciona seguridad y protección en un cuerpo vulnerable. Depende de otro para sobrevivir.

Mi sistema nervioso y mi cerebro aún se encuentra muy inmaduro en el momento de mi NACIMIENTO. Es muy primitivo pero está biológicamente preparado para adaptarse al impresionante medio al que estoy llegando. Mi fisiología activa la señal de alarma de peligro (MIEDO) cuando no están cubiertas ciertas necesidades FÍSICAS: falta de alimento, frío, calor, cambios abruptos de temperatura, dolor, falta de descanso y sueño entre otros.  O necesidades EMOCIONALES: separación abrupta del cuerpo del que dependo, cuando no recibo atención o cuando nadie me ayuda a tranquilizarme.

En el momento del nacimiento el sistema nervioso y el cerebro del bebé aún necesita tiempo para desarrollarse. El parto en sí supone un evento muy estresante.

NACER es el momento más maravilloso de nuestra existencia, es cuando comenzamos esta aventura llamada VIDA. Pero también es uno de los acontecimientos más estresantes. No se cómo llevaréis los cambios los adultos, pero este es sin duda para mí un CAMBIO GIGANTE GIGANTE. De repente cambia el medio caliente, oscuro, nutrido, acogedor y protector, donde estaba en CONTACTO con mi mamá siempre, a un medio tremendamente oscilante, luminoso y ruidoso. Se rompe el equilibrio y es necesario para nuestro correcto desarrollo que nuestro sistema lo recupere y vuelva a la seguridad.

carta de un bebe al mundo

Si mi mamá se siente cuidada, amada, respetada y protegida antes, durante y después del parto,  ella segregará más hormonas del AMOR que son las que ayudan a que nuestro lazo físico y emocional tan necesario para mi continúe y se refuerce.

Si por determinadas circunstancias, que no siempre son por el estado o en el contexto en el que mi mamá se encuentre, el parto ha sido más complicado, más ayuda vamos a necesitar las dos para volver al estado de equilibrio y seguridad.

La forma en que los bebés informamos al mundo que nuestro sistema entra en este desequilibrio NO ES:

  • Relajándonos por si solos porque aún no están formadas las estructuras neurales que permiten la autorregulación.
  • Tampoco podemos huir del peligro (que activa nuestro cerebro) ya que nuestro cuerpo no tiene los recursos como para escapar.
  • Tampoco podemos pedirlo con palabras porque aún no hemos desarrollado esta capacidad.

bebe llorando

SI ES por medio de nuestro cuerpo.

  • El llanto es nuestra llamada de auxilio, nuestra petición de alimento y calor pero también seguridad y protección.
  • Si no podemos huir nos retorcemos, pateamos, empujamos.
  • Ponemos mirada aturdida o la desviamos y miramos al vacío.
  • A veces cuando nuestro cerebro ha soportado demasiado estrés, nuestro sistema se apaga y nuestro cuerpo deja de luchar para entrar en una aparente relajación convirtiéndome en un bebé “tranquilo” que pasa demasiando tiempo durmiendo. Sí mundo, los bebes también nos deprimimos.

El idioma de los bebés es la emoción. El llanto y los temblores son saludables y muchas veces por medio de ellas se descarga la energía del estrés en el parto, más si este es complicado o lo son los primeros meses de vida.

¿CÓMO PUEDO RECUPERARME?

Yo no tengo los recursos suficientes. Es en la relación con los que me cuidan donde encontraré consuelo. Siempre y cuando ellos no estén presos del miedo y preocupación, se sientan seguros y  puedan tranquilizarse para tranquilizarme.

Somos expertos en detectar los estados emocionales de los demás porque percibimos y nos comunicamos con el mundo desde nuestro hemisferio derecho que capta la comunicación no verbal a la perfección (tono de voz, expresiones faciales, gestos, movimientos… etc.)

Esta es una de las épocas en las que mis padres o cuidadores principales descubren al tener que cubrir las necesidades de un ser tan vulnerable, su propia capacidad para cuidarse, calmarse y volver al estado de equilibrio y seguridad después de una situación estresante. Y esto se complica más aún si no reciben la ayuda necesaria.

Todas aquellas experiencias vividas antes de la etapa preverbal quedan registradas en nuestra memoria corporal. A veces los cuidadores tenemos dificultades en calmar o regular las emociones más estresantes porque nosotros mismos no fuimos acunados o calmados tal y como nuestro temperamento o la situación requería.

Necesito SENTIR que ese vínculo con mis cuidadores, es un lugar seguro para volver a recuperar el equilibrio. De forma predecible y constante durante esta etapa de bebé. Para internalizar progresivamente en mí la capacidad de auto regularme, de ser autónomo y comenzar a caminar y a explorar con seguridad y confianza.

carta de un bebe al mundo

¿QUÉ ME DA SEGURIDAD?

  • Unos brazos que me cobijen y me den calor, devolviéndome la sensación de ESTAR A SALVO.
  • Tono de voz tranquilizador.
  • Palabras que me expliquen qué está ocurriendo, que va a suceder, que cambios e imprevistos van a ocurrir. Si me explicáis las cosas puedo darle un sentido a mis experiencias (van a hacerte una prueba médica, vamos a bañarte, voy a vestirte y quizá sientas un poco de frío pero pronto volverás a sentir calor).
  • Palabras que me transmitan lo que estoy sintiendo y que comprenden lo que siento, que todo pasará, que es temporal y no durará para siempre. (Parece que te has asustado, está aquí mamá para protegerte, pronto pasará).
  • Una mirada que me transmita que ESTÁ BIEN LO QUE SIENTO

El tiempo necesario para tolerar la frustración, regular el miedo o volver a la calma, depende del temperamento, las experiencias del bebé vividas, su sistema nervioso y su salud. Por eso cada bebé es un mundo. Y no todos necesitan lo mismo. Pero todos son dependientes de esa relación de SEGURIDAD.

SON ESTAS COSAS LAS QUE APRENDO A TRAVÉS DEL VÍNCULO

bebe feliz

  • Aprendo a saber cómo es estar en contacto con otro cuerpo.

Poder sentir seguridad y placer en contacto con otro cuerpo para poder disfrutar de la intimidad y el placer en un futuro.

  • Aprendo a saber que el mundo es un lugar SEGURO, puedo ser vulnerable, dependiente y pedir ayuda cuando la necesito.

Poder ser dependiente para poder ser autónomo cuando aprenda a caminar.

  • Aprendo el más grande de mis poderes. La autoregulación de mis estados emocionales.

Poder expresar mis emociones para identificar mis necesidades, para aprender a calmarme y resolver problemas.

 

El mundo no solo necesita información. Todas las personas encargadas de atender a los bebés, las madres, los padres o todo tipo de cuidadores y familias necesitamos REDES DE APOYO EMOCIONAL, para sentirnos sentidas, comprendidas y apoyadas en esta labor y no cuestionadas y juzgadas. Para sentirnos comprendidas y sostenidas con todas las emociones que se nos mueven cuando nos ocupamos de las emociones de los demás. Nuestra riqueza EMOCIONAL es lo que nos convierte en humanos.

En él bebe NACE EL FUTURO DEL MUNDO (Proverbio Maya).

De la terapeuta que soy y del bebé que fui y que habita en los más profundo de mi corazón y de mi cerebro subcortical.

Gracias a mi terapia de reprocesamiento he podido ayudar a mi bebé a contar su historia vivida y sentida en el útero y en los primeros años de vida  y a honrar y a poner palabras a las vivencias de mi madre, las de mi padre y las de mis abuelos.

A ellos siempre, GRACIAS.

Anuska Linares. Psicóloga y Psicoterapeuta.