Una nueva Navidad.

 

Llegadas estas fechas, parece que toca decorar nuestras casas y nuestros corazones. Hay quien vive la Navidad como una época llena de nostalgia, con la mirada puesta en aquel que no está, aquello que no tiene. Y quien, por el contrario, enfoca hacia todo lo que la vida regala y ofrece día a día. Y cuando hablo de todo, me refiero a lo bueno, y a lo menos bueno. A veces las experiencias y las relaciones más complicadas, son las que más oportunidades de cambio traen para un@ mism@. .

Parece que cuando somos pequeños, hay más motivos o razones para ilusionarnos y soñar en la Navidad. Porque es nuestra parte más niña, la que nos permite jugar en la vida, disfrutar, y admirarnos con la magia de estas fechas. La que nos ayuda a re-experimentar sin juicios, sin expectativas. Es una época de sorprendernos y dejarnos sorprender, de compartir  y de reencontrarnos. Reencontrarnos con los demás, y con nosotros. Evaluar aquello que un año más, hemos dejado de lado. Y aquello que hemos logrado en este tiempo. Época de propósitos, de materializar cambios. Época para tratar de hacer las cosas de manera diferente al año pasado. De lograr poco a poco ir sintiéndonos mejor con nosotros, no repitiendo lo ya conocido y que no funciona. Jugando a pensar en nuevos deseos, en disfrutar de lo que llega.

También son tiempos de aglomeraciones, de compras. De pensar qué quiero regalar, qué juguete educativo querría que tuvieran los más pequeños. Aquello que más les enseña, o lo que más podrán necesitar. Alimentamos pensamientos más relacionados con el hecho de que la felicidad está en lo que tenemos, y no tanto en lo que hacemos y logramos. Sin darnos cuenta, les enseñamos a poner más la mirada en los objetos, y menos en los momentos. Los objetos nos inspiran, nos ayudan a crear situaciones mágicas. Pero somos nosotros los que les damos vida, ellos no dejan de ser inanimados. Con y sin objetos, la magia la creamos los que estamos por detrás de ellos.

            Una vez iniciada esta decoración, y durante este periodo de cuenta atrás, te propongo unos ejercicios en estos días: trata de vivir la Navidad como si fuera la primera. Piensa en dos cosas que te gustan de estos días, y exprímelas. Hazte una lista de deseos para el año que viene, y realiza algún movimiento para lograrlos. Vive la vida como una oportunidad para mejorar. A veces, no podemos elegir lo que nos pasa en la vida, pero si como reaccionamos hacia ello.

 

FELICES FIESTAS

Ana Sauz