Querida abuela…

MANOS

Cada vez me sucede más, que no sólo durante las sesiones, sino también en conversaciones que comparto con amigas y amigos, cuando se menciona a las figuras de l@s abuel@s, brotan lágrimas de emoción por los ojos, y nace una sonrisa especial, directa desde el corazón, por el simple hecho de pensarl@s. Y es que, cuando se trata de buscar a aquellas personas que nos hicieron sentir importantes y especiales, aquellas de las que pudimos percibir un amor puro e incondicional, y con las que aprendimos a  confiar y avanzar en la vida, mágicamente, y con frecuencia, evocamos entre ellas a algun@ de nuestr@s abuel@s.

losabuelos2Cuando me paro a pensar sobre ello, reflexiono sobre el hecho de que los seres humanos solemos aumentar nuestra consciencia  a través de las experiencias. Experiencias, que conllevan tiempo y oportunidades. Eso implica  caernos y levantarnos.  Capacidad para reflexionar, y revisar nuestra forma de co-construirnos en nuestras relaciones más cercanas y de mayor intimidad. Y en este proceso, sentir la PRESENCIA de estas figuras reparadoras y que acompañan, figuras que regalan fuerza por el simple amor con el que nos han podido mirar, nos ayuda a atrevernos a explorar, a pensar en porqué una y otra vez repetimos las mismas elecciones en nuestra vida, de una y otra manera (en el trabajo, en las relaciones de pareja, con nuestros hijos…). También necesitamos haber sentido esa compañía para apuntar hacia nuestras metas más elevadas, para tratar de ser la mejor versión de un@ mismo. Y recordar, sobre todo,  lo que era eso de querer. Eso de querernos.

L@s abuel@s, en multitud de ocasiones, forman parte del grupo de nuestros “seres humanos” favoritos. De alguna forma, han tenido mucha influencia en nuestra personalidad, consciente o inconscientemente. Directa, o indirectamente. Cuando les hemos conocido, y cuando no hemos llegado a hacerlo. Desde el enfoque transgeneracional, se intenta buscar en nuestro árbol genealógico ese amor,  y ese dolor, que nos ha hecho ser quienes somos. Se trata de explorar qué nos ha conducido hasta donde nos encontramos, con los “conflictos” que aún tenemos pendientes de resolver (entendido los conflictos como oportunidades de cambio, de posibilidades para poder sentirnos mejor). A veces, revisando qué dejaron ellos por hacer, desbloqueamos situaciones en las que no somos capaces de comprendernos. Existe en ocasiones un legado generacional, y unas lealtades invisibles que nos une a estas personas.

   Se podría decir de los abuelos, que tienen la distancia justa y necesaria para re-conocer ese amor incondicional, y reparar, de algún modo, aquello que en ocasiones no pudieron o supieron hacer con sus propios hijos. Ni sus hijos pudieron sentir o experimentar con sus mismos padres.

RAICES

 Porque experimentamos con nuestr@s madres y padres esa “desilusión óptima”, que diría Winnicott, que nos permite avanzar en la vida para perseguir aquello que no tenemos y necesitamos. Aquello a través de lo cual crecemos, evolucionamos como seres independientes. Y a veces, eso supone enfadarnos, sentirnos tristes por lo que no pudios tener con ell@s, y tardar un tiempo en reconciliarnos con lo que pudieron y supieron hacer. Tiempo durante el cual, nos negamos recibir un amor que necesitamos para avanzar, para sentirnos acompañad@s. Pero l@s abuel@s, pueden desempeñar un papel de observadores y acompañantes externos desde un lugar más neutro, y nos prestan esa mirada incondicional, siempre que han tenido oportunidad, que nos ayuda a caminar de una manera más ligera en la vida. Porque, todos tenemos el mismo permiso para revivir aquello que, con el tiempo podemos comprender, que no siempre supimos o pudimos hacer. Y una nieta, o un nieto, es la excusa perfecta para poder reconciliarnos con la manera de expresar, de estar presentes. Porque la madurez nos hace comprender, de verdad, qué son las cosas importantes de la vida.

Gracias, abuela, por mirarme siempre con tanto amor y admiración. O eso al menos pude sentir yo. Gracias, por ayudarme a avanzar y por darme el relevo para seguir creando y generando prosperidad en esta vida.

Ana Sauz