Experimentación vs pantallas en el desarrollo de la creatividad y los talentos: Los sentidos en la Pedagogía Waldorf

La educación alternativa está de moda. En los últimos años han recobrado fuerza las propuestas educativas y pedagógicas basadas en el método Waldorf, Montessori, Reggio-Emilia… y parece que hemos descubierto América, pero estas metodologías son más bien antiguas y de hecho comparten muchos principios con la escuela tradicional “de toda la vida”. Es la Era Industrial, y las necesidades de las grandes ciudades, la que implanta un modelo educativo basado en la estandarización y la homogeneización. Favorecer la participación y el movimiento, y reducir o evitar las pantallas y los dispositivos electrónicos para garantizar el desarrollo del talento y la excelencia, es uno de los principios compartidos por las pedagogías alternativas. Hoy me gustaría hablaros un poco de cómo podemos favorecer un desarrollo armónico y feliz de los niños y niñas a través de los sentidos primordiales en la primera infancia, a través de actividades y propuestas concretas. Para ello os contaré como se contempla desde la pedagogía Waldorf.

teleadicto“Ningún niño recuerda su mejor tarde de televisión”.

El artículo no pretende ser una revisión rigurosa de los principios Waldorf, simplemente he tratado de aplicar algunos de los aspectos básicos y explicarlos desde mi práctica clínica como psicóloga infantil y como consultora y promotora del potencial creativo, los talentos y el liderazgo en niños, adultos y organizaciones. Una confusión muy frecuente hoy en día es que para estimular y favorecer el desarrollo de los niños y niñas es muy positivo apuntarles a multitud de extraescolares, poner películas/dibujos animados en inglés y bajar aplicaciones educativas en la Tablet o en el móvil… cuando precisamente la mejor forma de garantizar el máximo potencial es permitir en la primera infancia un juego libre, rico y variado, la experimentación y el contacto con la naturaleza y con otros niños, y la participación activa en cualquier tipo de actividad que implique la imaginación, la flexibilidad y la espontaneidad… Y la mejor forma de conseguir esto no son las pantallas precisamente. Se cuenta que los CEOS y grandes líderes de las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley llevan a sus hijos a escuelas en las que los aparatos electrónicos se introducen de manera tardía, dosificada y justificada.

 

images_4-yr“Cuanto menos cosas hace un juguete, más hace la mente del niño”.

En la etapa 0 a 7 años, los principales hitos evolutivos, es decir, los retos a los que se enfrenta el niño y por tanto las tareas que ha de completar, tienen que ver con el conocimiento de su cuerpo y sus múltiples posibilidades, el establecimiento de apegos y relaciones de calidad con sus padres y cuidadores, y la relación con los iguales. Es decir pasar a sentirse una persona individual y única, entender a los demás, y descubrir las normas sociales y el funcionamiento de la naturaleza. Ahí es nada… Los principales sentidos en la etapa 0 a 7 descritos por Rudolf Steiner son:

1. Tacto.

El tacto se desarrolla ya en el útero, y comprende todas las sensaciones recibidas a través de la piel. Este sentido, por excelencia, es el que nos permite vincularnos desde el momento del nacimiento a través de caricias, besos, abrazos, masajes… el acto de tocar, mecer y arrullar a un bebé construye la sensación de seguridad y de arraigo, y permite al niño enfrentar cualquier incomodidad, miedo o dolor con la garantía de que siempre hay una figura externa que viene a calmar y a dar sostén a su mundo interno.

Actividades recomendadas:

* Además de las mencionadas al principio y que son cruciales (besar, acariciar, masajear, abrazar, mecer, arrullar):

* El contacto con materiales de la naturaleza (tejidos naturales, palos, piñas, conchas, troncos, piedras…).

* Modelar (en la Pedagogía Waldorf se emplea la cera o la arcilla, en otros coles se emplea plastilina o masas sensoriales).

* Amasar (hacer pan es una de las actividades constantes en un aula de infantil Waldorf).

* Permitir la experimentación desde unos límites sanos y claros. Es decir favorecer que el niño/a toque, pruebe y manipule, lo cual no significa que todo esté permitido. Los límites y las normas han de ser pocos, pero estar presentes, y ser claros, firmes y coherentes.

2. Sentido vital.

Este es el sentido que permite desarrollar el amor por la vida, y con los años desarrollar una vida con sentido. Es decir, capacitar y facilitar al niño que se convierta en un adulto que es capaz de vivir la vida que quiere vivir siendo fiel a sí mismo/a. Combinar la seguridad y la certeza de saber qué quiere y qué no, con la flexibilidad y la capacidad de incorporar la incertidumbre, el cambio y los movimientos inesperados que nos trae el día a día. Realmente es un sentido muy poco tangible, difícil de apreciar a no ser que exista un desequilibrio o desajuste, por ejemplo si estamos muy cansados o enfermos. Una persona que pasa por un momento muy doloroso (a nivel físico o emocional), siente que “le duele la vida”, que su cuerpo no le sostiene, que el peso de la vida le aplasta. Por tanto es especialmente importante darle existencia y trabajarlo de manera preventiva.

Actividades recomendadas:

* Desarrollar la seguridad y la confianza en las propias posibilidades del niño. Tratando de no transmitir miedos e inseguridades propios, y dejando que el niño/a experimente por sí mismo (garantizando la seguridad en esas pruebas obviamente). Mantener una actitud de acompañar y mirar desde una distancia (suficiente para intervenir, pero idónea para la autonomía y la independencia). Los equilibrios son difíciles, pero no imposibles, no tenemos más que reflexionar como padres o maestros qué es lo que solemos hacer (si sabemos que somos muy sobreprotectores, ya sabemos hacia dónde tendría que ir nuestra intención y esfuerzo personal).

* Garantizar ritmos, rutinas y actividades previsibles y conocidas, que permiten al niño anticiparse y adaptar su conducta a lo que va a venir.

* Fomentar el contacto con la naturaleza (y sus ciclos), y hacer un relato verbal, hablándoles de los hechos que se suceden (el cambio de estaciones, la interconexión que se da entre los distintos animales y seres que habitan en la naturaleza, y cómo cada uno de ellos, hasta el más pequeño, tienen un importante papel). La naturaleza contiene metáforas y similitud con cualquiera de los miedos o inquietudes que pueden poblar la mente infantil.

* Promover la adaptación a los cambios y la experimentación con lo nuevo. No se trata de obligar, sí de facilitar y de actuar con el propio ejemplo. Es decir, será más fácil que un niño se anime a probar nuevos alimentos y texturas si los adultos de su entorno también lo hacen, así como les resultará más sencillo aceptar su singularidad y sus propias capacidades cuando ven que nosotros visibilizamos y apreciamos la diversidad en las personas y transmitimos la tolerancia y el respeto como valores fundamentales.

* Evitar imágenes y situaciones traumáticas y/o muy impactantes. En este sentido es vital que filtremos muy bien los contenidos audiovisuales a los que los niños tienen acceso. En la Pedagogía Waldorf no se recomiendan ni se emplean las pantallas ni los aparatos electrónicos en esta etapa. Por tanto, la recomendación sería que si tienen acceso a ello, esos contenidos sean supervisados (no dejar nunca vía libre a que el niño explore y visualice por sí mismo/a plataformas como puede ser youtube, ya que no podemos saber el tipo de contenidos a los que llegará). La clave para que hagan un buen uso de las nuevas tecnologías es que nosotros seamos capaces de verles y educarles en la ciudadanía digital.

3. Sentido del movimiento

Los niños son puro cuerpo, y necesitan posibilidades de movimiento y de expansión constantes. La capacidad intelectual y la reflexión será posible sólo si el niño o niña ha pasado por esta fase de manera sana.

Actividades recomendadas:

* La experimentación y el movimiento a través de la motricidad gruesa: reptar, gatear, caminar, correr, saltar, empujar… y también la motricidad fina: coger pequeños objetos que permiten desarrollar la pinza digital (desde agarrar de forma tosca, con toda la mano, a emplear el pulgar y el índice de manera precisa y ágil). Estas incorporaciones se dan de manera natural a través de las actividades de la vida cotidiana, no es preciso contar con materiales sofisticados. De hecho los avances más cruciales se dan en los primeros meses cuando el bebé es capaz de llevarse a la boca el chupete, los objetos que es capaz de agarrar y la propia comida.

* Permitir que sea el ritmo del niño el que marque el tránsito de una etapa a otra, es decir, no forzar ni exigir que ponga en marcha patrones para los que aún no está preparado. Un buen ejemplo sería el dibujo: es frecuente escuchar a un adulto que mira como el niño colorea o pinta y le transmite “no te salgas” o “hazlo despacio”. Con dos o tres años los niños pintan de manera impulsiva y descontrolada, y es sano que así sea.

* Los juegos de dedos y las canciones con palmas y gestos, que favorecen el desarrollo de la motricidad fina, al tiempo que facilitan la adquisición de los ritmos y la noción de tiempo (el cuerpo se mueve, y siempre lo hace en una dimensión de tiempo y espacio).

* También los trabalenguas y los juegos de palabras ayudan a perfeccionar y sincronizar el esquema corporal, espacial y temporal.

4. Equilibrio

El equilibrio está muy relacionado con el sentido del tacto y el sentido del movimiento. Los avances en la motricidad permiten al niño pasar de la posición de tumbado a la posición erguida. Y en ese tránsito irá desarrollando el control postural, el tono muscular y los reflejos que permitirán a su cuerpo mantenerse en pié y establecer un punto de equilibrio en sus movimientos y desplazamientos.

Este sentido tiene una doble lectura: si un niño no tiene un buen equilibrio a nivel exterior, es decir no siente un control sobre su posición a nivel físico, es difícil que desarrolle un equilibrio interno (sensaciones de calma, tranquilidad y paz). Por tanto, es habitual que un niño con un mal control de su cuerpo y del sentido del equilibrio se convierta en un niño inseguro, retraído o inhibido. Es como si te pones a conducir un coche. En la medida en que ese coche sea seguro y responda, te sentirás más animado a desplazarte con él y disfrutar de la experiencia. En cambio si el coche te genera inseguridad o desconfianza, estarás deseando aparcarlo, incluso preferirás no sacarlo del garaje.

Actividades recomendadas:

* La orientación en el espacio a través de las canciones y juegos.

* El balanceo, a través de los columpios y en el acto de mecer.

* De nuevo cobra importancia la presencia y la continuidad en los ritmos del día a día.

* Los cambios de velocidad y los juegos que requieren atención y concentración en variar el patrón motor (el escondite inglés, pies quietos, caminar hacia atrás).

* Facilitar el desarrollo de juegos basados en su interés.

 

Hasta aquí las recomendaciones, espero que te hayan servido. Si quieres más información te adjunto dos entradas relacionadas:

  • Acerca del desarrollo de la seguridad y la adaptación a los cambios:

http://www.lalugomez.com/2016/07/04/ninos-adaptacion-cambios/

  • Sobre el desarrollo de los sentidos en la Pedagogía Waldorf:

Los 12 sentidos, según Rudolf Steiner

Lalu Gómez