Despedidas, marchas, cambios… El poder de un adiós.

“Todo lo que amamos nos lo pueden arrebatar, lo que no nos pueden quitar es nuestro poder de elegir que actitud asumir ante estos acontecimientos”

Víctor Frankl (1982).

Son muchas las personas que acuden a nuestra consulta de la mano de una historia de dolor, en la que manifiestan sobretodo un sentimiento de pérdida, han sufrido, desde la muerte de un ser querido, rupturas amorosas, familiares o con amigos, a pérdidas materiales como despidos y mudanzas.

En muchos otros casos se dan pérdidas  fruto del paso de la vida como son la jubilación o el síndrome del nido vacío entre otros. Y es que a todas ellas les sucede lo mismo, en mayor o menor medida están transitando un proceso de DUELO.

persona-llorando-940x530En esos momentos, cuando muestran todo su dolor y sufrimiento es porque como bien dice J.Montoya, “En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL; es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (duele el dolor de los otros) y espiritual (duele el alma)”.“Y es que en la pérdida duele el pasado, el presente y especialmente el futuro. Toda la vida en su conjunto duele”.

Y es que durante una pérdida se produce una desorganización externa que se traduce de la misma manera a nivel interno. El duelo, por tanto, es una reacción emocional ante una pérdida que cumple un papel adaptativo, pudiendo contribuir al crecimiento personal. Se podría decir que cuando lo atravesamos nos encontramos cruzando un túnel, y es solamente atravesando la oscuridad llegaremos a conectar con la luz.

Cada una de las personas que acude a nuestra consulta es única y así procesará y transitará de manera diferente ese dolor. Por eso la base fundamental durante todo el tratamiento, entendiendo siempre el proceso por el que está transitando la persona, es legitimar y validar cada una de las emociones en las que se encuentra. Son muchas las emociones que se transitan durante el duelo: desde la ira, incredulidad, enfado, envidia, culpa, tristeza y aceptación, todas ellas igual de valiosas y de necesarias. Se trata de que buceen en ellos mismos descubriendo los sentimientos que se encuentran en su interior, sin censurar ni negar, pero tampoco recreándose en ellos y enganchándose, sino dejándolos ir.

A continuación os muestro una de las técnicas de las que parto cuando atiendo en consulta a una persona que está procesando una pérdida:

19723Propongo, que para que entre los dos podamos conocer lo que está sucediendo, elaboraremos lo que dentro de Psicodrama se denomina Átomo Social. Con esta técnica, se trata de dibujar una serie de círculos concéntricos, situando en el círculo central, dibujado el primero, su nombre y alrededor de él se representan las personas o actividades que le están sirviendo como apoyo durante el proceso, colocándolos lo cerca o lejos que los sientan de ellos, conociendo así la función de cada una de las personas o actividades (roles) que forman parte de su vida.

Así irá conectando con cada uno de sus bastones y las funciones que cada uno de ellos tienen en su día a día. Por ejemplo uno puede poner dentro de uno de los círculos a su amigo Jorge, la función de Jorge es que  le ayuda a distraerse porque va al cine con él todos los miércoles y  mantiene interesantes conversaciones sobre la gran pantalla que le conectan con la vida. Así irá poco a poco, viendo cada uno de  los bastones que posee y entrará en un proceso activo en el que podrá ir creando nuevos.

Por todo ello, la esencia para poder despedirnos, es que nos sintamos empoderados y vivamos el duelo como un proceso activo en el que vamos realizando las diferentes tareas.

Transitaremos la pérdida como si nos encontráramos en un péndulo, con un vaivén en el contaremos con momentos en los que AFRONTAREMOS la pérdida y estaremos en contacto con nuestras emociones, permitiéndonos un espacio para las mismas y otros en los que EVITAREMOS enfrentarnos a ello subiéndonos al tren rápido y que no espera de la VIDA.

“ La elaboración del duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida de lo que no está, valorar su importancia  y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta su ausencia”  Jorge Bucay.

Lucia Toledo