Conecta con tu cuerpo y descubre las cuatro mujeres que hay en ti

Cuerpo de Mujer, vehículo sagrado a través del cual experimentamos la vida.

Cuerpo de Mujer, vía poderosa de acceso a nosotras mismas.

Y sin embargo… Cuerpo olvidado, desatendido, menospreciado, infravalorado y sobrevalorado, utilizado, invadido.

Cuerpo deshabitado. 

Querida sociedad, nos enseñaste a atender nuestro cuerpo de mujer para juzgarlo y desear modificarlo en base a un canon de belleza establecido y desde niñas nos instruiste para instrumentalizarlo con el fin de conseguir ser amadas, valoradas y aceptadas. Aprendimos a desconectarnos de nuestro cuerpo, a deshabitarlo, para usarlo como medio para conseguir un fin externo. Esto durante un tiempo nos sirvió para cubrir las necesidades básicas no satisfechas en nuestra infancia y por nosotras mismas en la edad adulta. Mientras precisamente las desatendíamos aún más.

Pero hoy querido mundo, las mujeres estamos despertando y empezamos a ser conscientes de que nuestro cuerpo es sagrado tal y cómo es. Sabio, intuitivo, cíclico. En él encontramos la clave de lo que somos, necesitamos, anhelamos, deseamos, sentimos, queremos y no queremos, en él reside nuestro poder.

Cuando habitamos nuestro cuerpo con aceptación, volvemos al hogar, cobijo caluroso y protegido. Cuando lo rechazamos, estar en él es peligroso, desagradable, inseguro, feo, lugar desprotegido. Por eso a veces lo intentamos callar, nos desconectamos de él con comida insana, azúcar, bebida, estimulantes para callarlo súbitamente. O llenando nuestra mente de pensamientos limitantes y desbordantes que nos alejan de habitar nuestro cuerpo y escuchar su lenguaje.

¿Cuál es el lenguaje de nuestro cuerpo de mujer?

1Nuestro cuerpo nos habla por medio de las sensaciones, los instintos, las reacciones viscerales, las emociones, el placer, el dolor, los sentimientos, los movimientos, por medio del estado relajado o tenso de cada uno de los músculos, la respiración, la tasa cardiaca y nuestra menstruación.

Olvidada y repudiada menstruación. La menstruación pertenece al lenguaje del cuerpo de mujer. Un poderoso lenguaje que danza cíclicamente transformando a su vez el resto del cuerpo y todo su lenguaje, las sensaciones, los instintos, las reacciones viscerales, las emociones, la sexualidad, el placer, el dolor, los sentimientos, los movimientos, la respiración… etc.

Como menciono en mí artículo, publicado en este mismo blog: De niña a mujer: acompañamiento emocional en la aparición de la primera menstruación, culturalmente la menstruación ha sido un tema tabú y ha estado únicamente asociado al dolor, la suciedad o la incomodidad, lo que implica un juicio y desvalorización a nuestra condición de mujer, a nuestro cuerpo y nuestra sexualidad y un rechazo inconsciente a nuestra sabiduría femenina y a los poderes que encubre nuestro ciclo menstrual y que nombro en el artículo anterior junto con las fases de nuestro ciclo.

¿Cómo conectar con nuestro cuerpo?
1. Elige cada día un lugar y un momento sagrado para ti.
Un pequeño rincón de tu hogar, que sea tu espacio donde dedicar aunque sea unos minutos al día o en la noche para ti. Convierte este momento en tu ritual de conexión con tu cuerpo sagrado de mujer.

Baja el volumen del Neocortex. El neocortex es la parte racional y reflexiva de nuestro cerebro que nos ayuda a regular nuestras emociones, nos ayuda a poner en palabras aquello que sentimos y percibimos.

2Pero a veces esta parte no puede comprender nuestro sentir si no escuchamos a nuestro cerebro emocional, la parte más intuitiva que hable. Y ésta habla por medio del lenguaje del cuerpo.

Hay elementos en el entorno que facilitan esta bajada de volumen:
– Intimidad; elegir espacios y momentos donde no seremos interrumpidas.
– Poca iluminación, espacio en penumbra. Encender velas.
– Silencio
– Temperatura cálida, agradable, ni frío, ni calor.
– Olores: el olfato estimula regiones cerebrales filogenéticamente muy antiguas fundamentales para el procesamiento de la memoria y la información emocional. El incienso, flores, agua de azahar son opciones.

2. Conecta con la respiración
Observa con aceptación y sin juicio tu estado interno. Simplemente escucha, atiende, acepta, abraza.

3. Realiza un seguimiento de tu ciclo menstrual.
Cómprate un cuaderno o un diario donde puedas anotar y escribir las distintas sensaciones experimentadas en tu cuerpo durante el ritual dedicado a ti en base a tu nivel de energía, tus emociones, tu estado de salud, tu sexualidad; si es activa, pasiva, erótica, sensual, exigente, nula, protectora, cariñosa… etc tu estado mental e incluso puedes anotar tus sueños, ya que estos también cambian en función del momento del ciclo en el que te encuentres.

Miranda Gray la autora de varios libros relacionados con el ciclo menstrual propone el diagrama lunar. Es un recurso sencillo en forma de círculo dividido en los 28 días del ciclo donde puedes ir anotando tus vivencias y comparar los descubrimientos de cada mes.

4. Dedica tiempo a conectar con el cuerpo en movimiento.

En tu casa puedes danzar, bailar, moverte al ritmo de la música que sientas que resuena más con el estado interno del momento. Practicar yoga o simplemente caminar en la naturaleza, son actividades que también nos conectan con el cuerpo y nuestro poder personal.

3Beneficios de conectar con el cuerpo y el ciclo menstrual
Ser capaz de discernir lo que ocurre en tu cuerpo te conecta directamente con tus necesidades básicas: sueño, descanso, abrigo, cobijo, alimentación, ponerte a salvo en situaciones de peligro y con tus necesidades emocionales: poner límites, reclamar, pedir ayuda, vincularte con los demás, amar, sentirte amada, compartir, curarte, cuidarte y sentirte cuidada, protegerte, desear, anhelar, cumplir propósitos, identificar y desarrollar talentos.

La danza cíclica menstrual nos conecta a nuestra esencia femenina mientras viajamos por las cuatro mujeres que hay en nosotras, y que cobran mayor protagonismo según el momento que estemos experimentando del ciclo. No obstante, la diversidad que nos caracteriza como mujeres hace que cualquier clasificación sea aproximada y se vea influenciada por nuestras particularidades y por nuestra propia biografía.

Las cuatro mujeres que hay en ti:

Nuestra YO SALVAJE y GUERRERA interna/ fase premenstrual
Es sentida en nuestro cuerpo desde las tripas. El corazón acelerado, respiración disparada, cuerpo hipervigilante e hiperactivo.
Mujer instintiva, impulsiva, intuitiva, primitiva, regida por el cerebro reptiliano listo para atacar, huir, luchar, cortar y acabar con aquello que daña, invade, abusa, duele e imposibilita.

La mujer que nos impulsa a golpear fuerte sobre la mesa y decir NO, ponerse a salvo y generar cambios. Destructora, ardiente, regida por la frustración, el miedo, la ira, el enfado y la determinación. Actúa antes que piensa, porque las regiones más profundas del cerebro toman el mando y el neocortex (el área del pensamiento, la regulación emocional y la reflexión) queda desactivado con el fin de ponerse a salvo.

Nuestra Yo NIÑA interna/ fase posterior a la menstruación
Es sentida en nuestro cuerpo cuando éste es vital, libre, armonioso, juguetón, explorador y armónico. Mujer segura, independiente, egocéntrica, emprendedora, orientada a la acción, la diversión, el juego y el disfrute, no entiende de límites y piensa en sí misma.

La mujer que nos impulsa a la materialización de nuestras creaciones, a la consecución de los proyectos, la que está en contacto con sus talentos y propósitos y se dirige hacia ellos. Comunicadora, sociable, alegre, orientada al exterior, con hambre de recibir, ser querida, valorada, mirada, atendida.

Nuestra YO MADRE interna/ fase ovulatoria
Es sentida en el cuerpo por medio del amor, el instinto de protección, la afectividad, tranquilidad, el deseo de dar, sostener, cuidar, nutrir, cobijar, arropar, consolar, regular y comprender. Mujer fértil creativa y creadora de hijos, proyectos, comidas, en definitiva cualquier tipo de arte. 

La mujer que nos impulsa a la entrega, la aceptación, al amor incondicional, al cuidado, la protección, la creatividad.
Nutritiva, amorosa, comprensiva, consejera, cuidadora, sustentadora, orientada hacia fuera con el objetivo de dar lo mejor de sí misma a los demás.

Nuestra YO SABIA interna/ fase menstruación
Es sentida en nuestro cuerpo cuando éste está en paz, relajado, tranquilo, en presente, en presencia, mente calma, meditativa, concentrada y compasiva. Mujer sabia, intuitiva, empática, compasiva, sensible, sensitiva, sanadora. La mujer que conoce, que genera ideas, introspectiva, sabe el camino y guía hacía el.

A veces se torna complicado habitar nuestro cuerpo de mujer porque cada una o alguna de estas mujeres internas fue dañada, invadida, abusada, reprimida o rechazada en nuestra propia historia biográfica o en la historia de nuestras madres, abuelas, bisabuelas, en definitiva nuestras ancestras, provocando heridas y alterando nuestros estados fisiológicos y emocionales. Por ello a veces es necesario pasar por un proceso psicoterapéutico o de sanación personal para poder habitar nuestro cuerpo en libertad y ser las verdaderas protagonistas de nuestro cuerpo y nuestras vidas.

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Eres amada en el corazón de la misma vida. Marianne Grasselli.

Anuska Linares