Querido Verano…

Ya con las vacaciones y el verano a la vuelta de la esquina, comienza a reinar entre las familias una ligera inquietud alrededor de este periodo en relación a los pequeños de la casa. ¿Qué hacer con ellos durante este tiempo en el que ellos “no tienen rutina”? ¿Cómo compatibilizar nuestros horarios y su necesidad de descanso?.

Querido Verano…

Vivimos en una sociedad apresurada, gobernada por unos ritmos en los que puede llegar a ser difícil la conciliación. Suele ser necesario recurrir a la educación no formal para poder acompasar sus horarios y los de los mayores de casa cuando la familia extensa no se encuentra disponible y próxima.

actividades para niños en verano

Es época de campamentos; desde opciones más urbanas, que permiten coordinar los horarios de todos los miembros de la casa, como salidas en la naturaleza en las que los niños se separan de sus figuras de cuidado. Los hay que aprovechan para convivir en el extranjero mejorando sus habilidades lingüísticas y de comunicación en otro idioma, así como aquellos que disfrutan de aquellas personas de su familia con las que durante el año es más difícil compartir y convivir. Rompemos la rutina del año, para dar comienzo a un periodo en el que poder disfrutar de los frutos que han madurado durante el mismo.

Es interesante recordarnos la necesidad de recuperar la sincronía con la naturaleza, con los ritmos que nos regala, ya que cada vez nos encontramos más lejanos a ella. Es época de disfrutar del sol que nos calienta, y de tomar conciencia también de nuestro propio sol interior, el de nuestro corazón. Ahora, en este parón, trataremos de recuperar la capacidad de escuchar aquello que late con fuerza desde dentro.

En esta búsqueda de la opción más conveniente para todos los miembros de la familia, en ocasiones se producen momentos de conflicto y confusión en las separaciones familiares. Son varias las personas que en  su terapia personal, narran una vivencia dolorosa de la separación familiar durante el verano, describiendo un periodo complicado en lugar de divertido. Es interesante poder informar a los niños de las opciones elegidas como mejores para todos, e irles preparando para esa separación en caso de tener que producirse.

A veces, en las prisas del día a día, olvidamos hacerles partícipes de todos los cambios y ajustes que como familia hay que llevar a cabo para poder encajar todas las piezas del puzzle que formamos. Narrar experiencial y emocionalmente aquello que va a suceder, siempre les ayuda a ir construyendo un sentido alrededor de aquello que acontece. Poder ofrecer ese lugar seguro al que volver en caso de necesitarlo, comienza cuando empezamos a hablarles de nuestras propias sensaciones y sentimientos al separarnos de ellos, y ayudarles a expresar los suyos.

El verano es un proceso de descanso

vacaciones de verano en familia

Por otro lado, cada vez olvidamos más, presos de la angustia por los resultados y no tanto de los propios procesos, que es un periodo de descanso. Según la sabiduría china, es la estación del corazón, del fuego y del color rojo. Vivimos más al aire libre, y nos hacemos más conscientes del aire de nuestra vida. Este descanso y parada estacional nos ayuda a reflexionar sobre nuestro curso, sobre nuestros objetivos. En ocasiones, tratamos de “aprovechar” este periodo para repasar los contenidos académicos que no han sido adquiridos al ritmo del grupo durante el año, y se acaba generando un rechazo hacia el aprendizaje mayor del que se ha podido producir durante el curso. Aprender debería ser siempre una cuestión divertida.

Cuando se abre un terreno para luchar y no para comunicarnos, para liderar y no para encontrarnos, destruimos la esencia de los procesos de aprendizaje. Es tiempo de preparar a nuestro cuerpo a través del descanso, del goce y de la apertura mental, para los nuevos contenidos y aprendizajes que están por venir. Es época de alimentar el asombro y la creatividad. De contactar con la naturaleza y con las personas. Cuando escuchamos la sonrisa que provoca ese “sol interior” del verano, recuperamos el sentido vital y el deseo de seguir alimentando nuestra inquietud y curiosidad.

Muchas familias aprovechan para salir de sus lugares de residencia  y descubrir nuevos lugares juntos. Cuando viajamos, las circunstancias a veces desconocidas nos hacen estar presentes para poder asimilar todas las cosas nuevas que tenemos delante: paisajes desconocidos, una gastronomía diferente, a veces una manera de comunicarse distinta… Viajar se convierte en una bonita manera de meditar. Es un buen momento para estimular en nuestros niños aquellas habilidades superiores que entrenan durante el año en papel, y que ahora podemos estimular en un nuevo contexto y a través de un nuevo contacto: su organización espacio-temporal, la entrada de información a través de los diferentes sentidos, el aprendizaje de nuevas palabras… es un buen momento para crear esos recuerdos emocionales que les acompañarán el resto de sus vidas.

Contactar con la alegría de vivir es un buen camino para alimentar su esfuerzo, constancia, y perseverancia hacia aquello que no siempre es sencillo de asimilar. Reposar y repasar los caminos cerebrales ya construidos, hará que nazca el deseo de seguir desarrollando estrategias y recursos para seguir explorando y tratando de descubrir nuevas formas de conocer y evolucionar en la vida.

Salida del sol en verano

Os animo a que todos vuestros sentidos se abran y despierten ante la llegada de la estación del sol.

Ana Sauz.