La dulce espera: El embarazo

A veces la vida es caprichosa y te lleva al lugar que más deseas en el momento más insospechado. Y eso es lo que pasa cuando en tiempos de pandemia llega un embarazo. Un embarazo muy deseado y lleno de amor, pero con un aprendizaje acelerado y maravilloso: la CONFIANZA en la vida.

embarazo

Durante todos estos meses he podido sentir y experimentar toda la vulnerabilidad y todo el empoderamiento que la VIDA ha podido ofrecerme a partes iguales. Ahora que la recta final se acerca, hago balance y me gustaría compartir algunas reflexiones con vosotr@s.

En primer lugar, sé que cada embarazo es único y la preparación hacia lo que acontece también. Por lo que estas líneas son una mera reflexión desde la consulta, como un regalo de mi intimidad desde mi humilde compartir.

La maternidad comienza con la vida, comienza desde el momento que sabes que algo dentro de ti, unos meses después, será una personita la cual dependa de tus cuidados, de tu mirada, de tu presencia. Miles de preguntas, emociones y sentimientos comienzan a resonar: ¿Cómo serás?, ¿Cómo lo haremos?, ¿Podré darte todo eso que siempre quise ofrecer? Alegría, miedo, curiosidad, generosidad, ganas de amar, incluso ganas de echar a correr,… ¡Bienvenida a la escuela de la vida! (esa era una de mis frases favoritas al principio).

dudas durante el embarazo

Y el cerebro, tan sabio, activa un nuevo despertar, de recuerdos, de fotografías, de experiencias. Vuelves a tu propia infancia, añoras tus vínculos de origen, pero a la vez buscas tu nuevo lugar en el mundo, comienzas a construir las entrañas de tu propia familia. Comienzas a tejer un nuevo lazo, el que une tu corazón con el de tu bebé.

En mi caso, la maternidad llega con una sensación de EMPODERAMIENTO y de fuerza. El propio contexto también ha influido en ello. He tenido que parar, he tenido que ver hacia donde quería colocarme. He podido aprender que cuando más abrazos he necesitado, el mundo no me ha permitido poder sentirlos físicamente. He tenido que aprender a sentirlos desde mi interior. He aprendido que no hay soledad si hay conexión, porque un embarazo en pandemia no te permite verte con quien quieres, siempre que quieres, pero aprendes a saber que el amor no se ve, simplemente está.

Y efectivamente, también he sentido vulnerabilidad. La de la novedad, la del sentir que no sabes nada, la de entender que no se pueden hacer planes y que una personita maravillosa necesitará que dejes tu rumbo acompañarla en el suyo. Al final, esa vulnerabilidad ha sido un acto de transformación. Solo el AQUÍ Y EL AHORA son la verdadera realidad.

empoderamiento durante el embarazo

La maternidad te recoloca, sea en el lugar que sea. En mi caso, he aprendido a permitírmelo todo, a darme cuenta de que cuando mi bebé ha decidido venir en este tiempo y en este lugar es porque hay un motivo, a sentir que el camino de la vida no se controla, sino que simplemente se TRANSITA.

¡MUCHAS GRACIAS!, hijo mío, por venir a ser mi MAESTRO, por darme esta oportunidad de poder acompañarte, de darte raíces para que puedas volar, de recordarme que no me perteneces, aunque vayas a nacer de mis entrañas, sino que nos has elegido para vivir y aprender.

Te espero en este lado de la vida, tú ya sabes el camino, así que no tengas miedo. Mamá te espera con los brazos abiertos, llenos de AMOR.

Raquel cuenca nieto