Adolescencia y familia: Hablemos un mismo lenguaje

El mundo adolescente es un nuevo reto al que nos enfrentamos en nuestras vidas y al que paralelamente se enfrenta la familia, la escuela y en definitiva la sociedad. La etapa de la adolescencia es un proceso de preparación para transitar al mundo adulto. Es fácil que en nuestro día a día cualquiera de nosotros tengamos contacto con algún adolescente, y si nos preguntamos qué tal es la comunicación seguramente encontremos ciertas dificultades en la conexión con ellos.

Nosotros como figuras de referencia y de apego, es decir, padre/madre, profesor/a, abuelo/a, tutor/a, etc. somos clave en ayudarles en este tránsito a la vida adulta. Una figura de apego que reconoce los estados mentales que hay detrás del adolescente es capaz de reestablecer la conexión psicológica con ellos, mejorar la relación y en definitiva, aportarles recursos para regularse emocionalmente en sus vidas.

como hablar con un adolescente

¿Cómo se comunica el adolescente? ¿Qué significa la etapa de adolescencia para ellos?

En ocasiones la forma de comunicarse con el adulto es diferente, es habitual que se utilicen señales como palabras, por ejemplo, grito, lloro, me pierdo, guardo silencio, me autolesiono, me aíslo, etc. Las conductas son actos comunicativos, pero si nos orientamos solo a lo que realizan no les reconoceremos. Es necesario mentalizar esas conductas, con ello nos referimos a leer lo que hacen como señales que nos quieren mostrar otro tipo de necesidades, lo cual, nos permita ver más allá de lo que muestran.

Cuando se activan las emociones negativas se activa su sistema de apego, y aparecen en juego otro tipo de necesidades como de seguridad, de afecto, de protección, de pertenencia, etc. y necesitan que les acompañemos en sus emociones.

Nos ayudará meternos en sus zapatos/zapatillas… “ya no soy un niño pero aún tampoco soy un adulto… aunque quiero llegar a serlo… pero a veces siento que me queda grande y otras siento que puedo con todo” y así entender el baile emocional al que se enfrentan casi diariamente.

Desde el proceso terapéutico es muy bonito acompañarles en su búsqueda interior, les surgen preguntas como ¿Quién soy yo? ¿Qué quiero hacer en la vida? Cuando se les pregunta qué título de película pondrían a su adolescencia o lo que han significado para ellos dicha etapa, verbalizan frases como “una montaña rusa, un día quieres una cosa y otro día otra” “La felicidad” “Diversión” “Una pesadilla” “Enfados y dificultades” “Conocí a mis amigos”, etc.

Cómo veis surgen muchas emociones y al realizar un balance de sus vidas puede ocasionar que les lleve a cierta inestabilidad emocional y confusión. El cuerpo necesita reconocerse y encontrarse, por ello suelen dar esas señales de malestar mencionadas anteriormente en las relaciones interpersonales más cercanas.

¿Cómo podemos conectarnos con ellos?

adolescencia y padres

Si en nuestro día a día tenemos contacto con algún adolescente es importante pararnos a mirar qué significó este momento en nuestras vidas, de esta manera se le dará un sentido consciente y será un paso que nos acerque para poder hablar el mismo lenguaje. Una mirada hacia nuestra adolescencia planteándonos ¿Qué significo para mí? ¿Cómo expresaba yo mi dolor y malestar? ¿Cómo pedía ayuda cuando la necesitaba? ¿Qué necesité yo cuando era un adolescente y que no necesité?, etc. Y también en la actualidad preguntarnos ¿Cuáles son mis miedos? Si no somos conscientes de todo ello es posible que nuestra capacidad mentalizadora se desactive y cada uno se comunique desde otro lugar. Por ello, hago un llamamiento a la importancia de conectarnos con nosotros mismos para poder estar con nuestros maravillosos adolescentes.

Una de las cosas que más necesitan en la adolescencia es nuestra presencia y ser vistos, por ejemplo, es posible que debajo de ese enfado allá una tristeza enorme por algo que anhela de su vida con sus amistades y no es capaz de expresar, es posible que no se encuentre bien con su físico o que no se encuentre perteneciente a ningún grupo de amigos, que no sepa que hacer en su vida, que sienta demasiada sobrecarga en los estudios, etc. necesitan que nosotros que hemos pasado por esa etapa que es un cóctel emocional difícil de manejar, podamos devolverles una mirada de cariño, de comprensión, de seguridad y estabilidad, ayudarles en su regulación emocional.

Muchas veces el adolescente recibe críticas “estás todo el rato enfadado” “te aíslas en tu habitación” “Has cambiado antes eras más cariñoso/a o eras feliz…etc”. Esto solo empeorará su malestar. Más que nunca, necesitan que les permitamos ser quienes son en el momento presente, eso implica validar sus emociones, la posible confusión de identidad, etc. Eso ayudará en el avance emocional de su búsqueda interior. Algunas de las necesidades que los adolescentes expresan son aceptación incondicional, permitir  equivocarse, apoyo ante las dificultades, compañía, aumento de libertad, acompañamiento en la búsqueda de nuevas sensaciones, comprensión, etc.

¿Qué necesitan los adolescentes?

adolescencia

No olvidemos que es una época de CAMBIO, de muchos cambios y eso provoca un desequilibrio interior, pero el cuerpo es sabio y querrá volver a su equilibrio interior para ello utilizará diversos mecanismos ya mencionados. Hablar un mismo lenguaje implica pasar de centrarnos en la conducta a leer la relación, ver más allá de lo que hacen o dicen.

Es una etapa muy bonita para APRENDER  y nos facilitará mucho las cosas si tenemos gente a nuestro lado que nos miren con unos ojos que nos ayuden a CRECER, que nos sumen y sobre todo nos permitan SER lo que somos en el momento actual y poco a poco ir evolucionando. No obstante, no olvidemos que cada persona es un mundo maravillosamente diferente y que tendremos que descubrir juntos la mejor forma de entendernos y comunicarnos. Toda crisis es una oportunidad para evolucionar y crecer, y no se me ocurre de qué mejor manera que JUNTOS.

Irene Gómez Mochales.