Psicóloga General Sanitaria y Atención Primera Consulta
Desde niña he ido danzando por la vida, observando cómo se movían las personas e imaginando cómo serían sus historias. Y, si sus miradas se cruzaban con la mía, casi siempre se me escapaba un «¡Buenos días!» y una sonrisa. Creo que algo dentro de mí ya sabía de la importancia de la conexión entre las personas.
Siempre he sido una mente inquieta y curiosa dentro de un cuerpo danzante. La danza no solo ha sido una forma de expresarme, también me ha ayudado a llegar a lugares de mí a los que las palabras no siempre alcanzaban, a comprenderme y a sanar. Cuando estudié Psicología entendí que esos dos mundos no podían estar separados: el cuerpo y la mente cuentan una misma historia. Así llegué a la Danzaterapia, un lugar en el que mi pasión por el movimiento, mi propia experiencia y mi mirada como psicóloga podían encontrarse, y que hoy integro tanto en procesos individuales como grupales.
Entiendo la terapia como un encuentro entre dos seres humanos. Un espacio en el que detenernos, mirar con curiosidad aquello que duele y acercarnos con cuidado a esas partes internas que quizá tuvieron que sostenerse en soledad. Porque algunas experiencias pueden contarse con palabras, pero otras se expresan en una mirada, un suspiro, un silencio o una forma de ocupar el espacio. Para mí, todo eso también forma parte del proceso.
Me gusta pensar en la terapia como una danza. Yo no dirijo tu movimiento ni decido cuáles deben ser tus pasos. Primero necesito escucharte, conocer el movimiento que traes, acercarme a tu ritmo y acompañarlo. Y, desde ahí, ir creando una danza que pueda tomar su propia forma.
Mi manera de trabajar parte de una mirada integradora. Las herramientas y la formación son importantes, pero ninguna técnica acompaña por sí sola: importa cómo se utiliza, cuándo y desde qué lugar. Por eso iremos descubriendo qué necesitas tú y qué forma de acompañamiento puede adaptarse mejor a tu momento, tu historia y tu manera particular de estar en el mundo.
La terapia se construye desde ti, a través de mí y en el encuentro que vamos creando. Te acompañaré desde ahí: con presencia, respeto, curiosidad y sin prisa. De algún modo, descalza.











